Metodología Terapéutica

Mi metodología terapéutica es humanista e integradora. Está basada, principalmente, en la calidad humana de la relación terapéutica y en la utilización combinada de diversas técnicas adquiridas durante mi formación psicológica, mi especialización psicoterapéutica y mi propio desarrollo personal: psicoterapia gestalt, terapia sistémica, psicoterapia cognitivo-conductual, constructivismo, fenomenología, meditación, etc.

Una de mis principales funciones, como psicoterapeuta, consiste en generar un espacio en el que te puedas sentir seguro y puedas expresar cómo te sientes. Mi presencia, basada en la escucha activa, empatía, congruencia y aceptación, facilita que te sientas escuchado, comprendido y aceptado, y puedas ir avanzando, a tu ritmo, en tu proceso de transformación.

Este contexto permite que se produzca una comunicación mutua basada en la confianza, sinceridad y autenticidad, convirtiendo el encuentro interpersonal en terapéutico.

Sentir, indagar, cuestionar, comprender, ser.

Tu caso es único y por ello, tu proceso terapéutico va a ser totalmente personalizado. En cada sesión se utilizan las técnicas más apropiadas, según lo que estás experimentando en ese momento de tu proceso.

Los problemas se abordan desde tres Áreas Terapéuticas que están interrelacionadas entre sí:

La variedad de enfoques psicoterapéuticos que integran mi metodología permiten intervenir simultáneamente en varios niveles, elaborando diversas hipótesis y seleccionando las intervenciones terapéuticas desde la perspectiva más adecuada: psicodinámica, evolutiva, intrapsíquica, cognitivo-conductual, gestáltica, relacional, sistémica, existencial…

El proceso te irá permitiendo darte cuenta de tus necesidades vitales, descubrir los obstáculos que te impiden avanzar, contactar con tu creatividad y aprender nuevas formas de actuar para superarlos.

Como psicoterapeuta humanista, confío plenamente en las capacidades humanas que posee cada persona, por tanto, tú también, para recuperar el bienestar y seguir avanzando en tu vida.

Igual que no hay dos procesos terapéuticos iguales, tampoco hay dos sesiones idénticas. Normalmente, durante la sesión se suele producir alguna de estas situaciones:

  • Exposición del problema

Necesitas contar lo que te pasa y que alguien te escuche con atención y empatía, para que puedas sentirte comprendido y valorado.

Esta información cobra especial importancia en un proceso terapéutico, pues sirve para comprender el contexto en el que se están produciendo los problemas, su relación con tu historia personal, así como su evolución a lo largo del tiempo.

  • Contención emocional

La presencia de una persona que te comprende y te escucha, te puede proporcionar el espacio de seguridad que necesitas para poder tolerar dosis elevadas de intensidad emocional, sin temor a que el dolor resulte insoportable para ti o para quien te acompaña en esos momentos difíciles.

  • Apoyo

Para ti, la vida es tal y como tú la ves. La presencia de un profesional de la psicoterapia constituye un apoyo para que en tu vida pueda entrar una nueva perspectiva.

  • Indagación

Cuando las emociones parecen apoderarse de todo, apenas queda espacio para pensar. El contexto terapéutico facilita que la expresión emocional dé paso a un espacio para la reflexión y la indagación, en el que puedas darte cuenta de lo que haces, cómo lo haces y para qué lo haces.

  • Información

A veces, conocer algo más acerca del malestar y de las circunstancias en las que se produce  aporta un espacio de tranquilidad, necesario para poder ampliar la mirada.

  • Cuestionamiento

Si te resulta difícil vivir en armonía contigo mismo y con las personas que te rodean, suele haber alguna incongruencia entre lo que piensas, lo que sientes y lo que haces. Cualquier discrepancia entre estos tres factores indica que hay algo que no estás viendo. Para poder ver lo que no ves, necesitas mirar donde no miras.

  • Comprensión

Tu modo habitual de mirar la realidad condiciona la forma en que te relacionas con tus circunstancias vitales y contribuye a que se mantenga el malestar psicológico.

Tras el malestar se suelen encontrar necesidades vitales que aún no han podido ser satisfechas y heridas del pasado que necesitan ser sanadas.

  • Crecimiento

La presencia de alguien que te escucha, te apoya y te comprende, es como un faro en mitad de la tormenta: es una referencia que te permite orientarte, reencontrarte contigo mismo y trazar el rumbo que quieres dar a tu vida.

El proceso terapéutico sólo requiere de ti una cosa: permitirte ser lo que ya eres, porque así podrás ir al encuentro con tu realidad.